Para aprender a bailar cualquier tipo de danza, es indispensable entrenar el oído para que reconozca sus particularidades. En la danza oriental, este entrenamiento comprende esencialmente el ritmo, la melodía y la dinámica de las distintas piezas musicales. Si consigues reconocer estos elementos y sentirlos como parte de ti, la danza se convertirá en una forma de expresar tus sentimientos y emociones, tu sensualidad y tu personalidad. De otro modo, será tan sólo un conjunto de poses y movimientos mecánicos.
El presente ejercicio te ayudará a desarrollar tu sensibilidad musical, al mismo tiempo que interiorizas los elementos básicos de la danza.
1. Pon una pieza de música, una que te gusta mucho, porque la vas a escuchar muchas veces. De hecho, no deberías bailar nunca con música que no te anime. Si lo haces, será mucho más difícil conectar con tu alma y a lo mejor dejarás de practicar más rápidamente. Tiéndete en el suelo y trata de relajar tu cuerpo al máximo. Escúchala varias veces, hasta que sientas que “resuena” en tus oídos. No trates de analizar la música, sino de sentirla con todas las partes de tu cuerpo. Deja que tus emociones fluyan con libertad, pregúntate si las notas y los compases te suscitan alegría, tristeza, nostalgia, etc.
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